COSENTINO, la multinacional con alma familiar andaluza 

7 mayo, 2024 | Noticias

Tras cuatro décadas de ruinas y éxitos, prepara el relevo generacional y un nuevo salto en EEUU 

Juan Esteban Poveda, Sevilla

“Ayer viví la ruina, muchas veces, y hoy generosamente me hacéis doctor. Así es la vida. Es maravillosa”. Son las palabras con las que Francisco Martínez – Cosentino (Macael, 1951), presidente de un grupo empresarial que factura 1.500 millones, cerraba hace unos meses su discurso de agradecimiento tras ser nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Almería. El discurso de un hombre cuyo apellido figura recurrentemente en los listados de las personas más ricas de España, pero que también ha estado en quiebra, con la luz, el agua y el crédito de las tarjetas cortadas. Y que nunca se rindió. Hoy la suya, la de su familia y la de su empresa es una historia de éxito. En documentos corporativos, Cosentino se define como “una empresa familiar española”. Por su proyección e internacionalización figura también recurrentemente entre las compañías que en cualquier momento pueden dar el salto a bolsa. Una posibilidad que puso a la firma bajo los focos hace ahora un año. Pero aún no parece haber llegado el momento. “No hay una decisión tomada”, es la respuesta con la que zanjan el tema desde la compañía. 

El de cotizar en los mercados sería un nuevo salto delante de una empresa y de una familia acostumbrada al riesgo y al vértigo en sus más de 40 años de trayectoria. Actualmente su estructura y dimensión es la de una multinacional, pero también la de una enorme empresa familiar: la propiedad es de las familias de los tres hermanos fundadores, Francisco, Eduardo (40% cada uno) y José (20%). 

La nueva generación 

La nueva generación ya ocupa posiciones en el organigrama. En 2020 estaban en el Consejo de Administración Pilar y Eduardo Martínez – Cosentino Alfonso, Isabel, Eduardo y María del Pilar Cosentino Ramos y Eduardo e Isabel Martínez – Cosentino Rosado. 

Están, además, en cargos ejecutivos de relevancia, como la vicepresidencia ejecutiva (Pilar Martínez – Cosentino Alfonso) o la importante división de Estados Unidos, donde se concentran un 60% de las ventas (Eduardo Cosentino). Otros primos van copando posiciones estratégicas en puestos de dirección. 

Cuentan además con una Asamblea de Familia donde se sientan todos los miembros mayores de 16 años “para compartir información sobre la marcha general del Grupo y para fortalecer los principios y valores familiares y empresariales”.  

Cosentino tiene su origen remoto en 1945, cuando Eduardo Cosentino y Eduarda Justo, fundaron una empresa de mármoles en Macael (Almería). La comarca, dominada por un paisaje desértico, vivía esos años un primer esplendor en las canteras. Los Cosentino progresaron en su pequeño taller, mientras que la madre, Eduarda, atendía un modesto negocio de embutidos. Con el mármol miraban a Cataluña como su principal mercado, hasta ser dueños de su propia cantera, la de Perro Muerto (1965). Aquella compra los llevó a la quiebra. La familia pudo rehacerse y se hizo otra explotación, la de Los Hoyos. 

El actual presidente, Francisco Martínez Cosentino, trabaja en la empresa familiar desde 1972. “Haber sido antes maestro de escuela creo que me ha servido mucho para dirigir la empresa. Desarrollar a personas que a su vez pudieran liderar a otros”, dijo en 2021, cuando recibió el Premio Reino de España. Eduardo, su hermano mayor, se implicó en la tarea de abrir mercado en Cataluña. José se formó financieramente en esa región, muy ligada a la familia. 

La ‘empresa madre’, en 1980 

El relevo generacional se produjo en 1980, cuando los tres hermanos fundaron Mármoles Cosentino S.A, “la empresa madre” del actual grupo, con 17 trabajadores. Pensaron a lo grande y buscaron suelo. Lo encontraron en Cantoria, donde hoy el grupo tiene su cuartel general en una enorme ciudad industrial. 

A finales de los 80 Cosentino estaba en franca expansión. El crecimiento inmobiliario de la Costa del Sol brindaba un potente mercado. La familia innovó, asumió riesgos. Por el camino quedaron otras situaciones de ruina financiera. La más grave ocurrió en 1988, con el lanzamiento del Marmolstone. 

El Marmolstone era una idea revolucionaria: piedra artificial a partir del polvo del mármol. Para producirlo se hicieron grandes inversiones, pero el fracaso puso a la empresa, y a los Martínez-Cosentino, en la ruina y contra las cuerdas. 

Aquel gran fiasco supuso sin embargo el origen del mayor éxito de la compañía y de la fortuna de la familia: el desarrollo del Silestone, que aún hoy es el material estrella de Cosentino. Lograron comercializarlo apenas un año después del fiasco del Marmolstone.  

De la mano del Silestone la compañía inició su internacionalización hasta superar los 1.500 millones de negocio anual en más de un centenar de países, y 6.000 empleados de 129 nacionalidades en una empresa que ya es global, pero que sigue teniendo el corazón y el motor en Almería. 

Fabricar en EEUU 

En 2014 comenzó la comercialización de su otro gran producto, el Dekton. El próximo gran hito es la fabricación fuera de Almería, en Estados Unidos, donde se ha iniciado ya el proceso de construcción de una fábrica. 

“Si consideráis que he contribuido en algo, aunque sea con una pequeña piedra, en la gran obra de una España más moderna, más innovadora, más justa y cohesionada, más abierta y ambiciosa, me alegro de corazón pues es lo que al final queda, la esperanza de haber sido útil para los demás”, dijo Francisco Martínez Cosentino al recibir un premio reciente en presencia del Rey. Legado. Tras más de medio siglo al frente de la empresa, se acerca el momento del relevo en un gigante internacional con alma de empresa familiar. 

Fuente: https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/12799139/05/24/cosentino-la-multinacional-con-alma-familiar-andaluza.html